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Finalmente, Bolsonaro confirmó el despido de su ministro de Salud

Después de muchos rumores y de fuertes cruces con Bolsonaro, finalmente, Luiz Hernique Mandetta, el ministro de Salud brasileño, fue despedido y reemplazado por Nelson Teich, un experto en oncología y gestión de la salud. Así fue la debacle.

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Luego de muchos rumores y operetas de la oposición que querían instalar la imagen de Bolsonaro como la de un mandatario que perdió todo su poder, este jueves 16 el Presidente, Jair Bolsonaro, finalmente despidió al ministro de Salud, el médico y ex-diputado Luiz Henrique Mandetta.
El despido se produce después de semanas de desgaste, que solo empeoraron después de una entrevista que dio para el programa Fantástico de TV Globo el domingo pasado, cuando criticó la falta de un discurso unificado del gobierno. “El brasileño no sabe si escucha al Presidente o al ministro”, dijo en ese momento.
El mismo Mandetta confirmó en Twitter su renuncia: “quiero agradecer la oportunidad que se me brindó, de ser gerente de nuestro SUS [sistema de salud brasileño], de establecer el proyecto para mejorar la salud de los brasileños y de planear el enfrentamiento de la pandemia de coronavirus, el gran desafío que está por enfrentar nuestro sistema de salud”, escribió.

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Mandetta y Bolsonaro han estado en curso de colisión desde el comienzo de la pandemia. El ahora ex-ministro defendió la adopción de protocolos de aislamiento social en línea con el que practica la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que afecta a toda la población.

Por otro lado, Bolsonaro y el resto de su gabinete, defienden el llamado “aislamiento vertical”, que implica que sólo los ancianos y las personas de grupos de riesgo vean restringida su circulación, sumado a una suspensión total de las clases y los eventos multitudinarios a puertas cerradas. Bolsonaro siempre ha expresado su descontento con el impacto económico de una cuarentena total.
Minutos después del anuncio del despido de Mandetta, se supo que sería reemplazado por Nelson Teich, un experto en oncología que cuenta con maestrías en administración de empresas y en ciencia aplicada.

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La relación entre Mandetta y Bolsonaro venía deteriorándose hace tiempo. Pero las últimas dos semanas fueron decisivas.
En una entrevista con Rádio Jovem Pan el 2 de abril, Bolsonaro dejó en claro las diferencias con el entonces ministro de Salud. Dijo que él y Mandetta habían estado “teniendo problemas durante mucho tiempo” y que el ex-ministro “quiere valer mucho su verdad, hay una falta de humildad para liderar a Brasil en este delicado momento”. En ese momento, también dijo que no pensaba en despedir a Mandetta “en medio de la guerra”.

El 5 de abril, frente al Palacio de Alvorada, Bolsonaro criticó a algunas personas que conforman su gobierno, y dijo que se volvieron locos.

“Algunas personas en mi gobierno se volvieron locas (sic). Están creyéndose demasiado. Eran personas normales, pero de repente se convirtieron en estrellas. Y hablan por los codos. Hay provocaciones. Pero su hora aún no ha llegado. Su hora llegará. Y mi bolígrafo funciona. No tengo miedo de usar el bolígrafo, ni estoy aterrorizado”, dijo, sin especificar nombres.

El clima empeoró el 6 de abril, cuando surgieron rumores, impulsados por la oposición y el medio de izquierda O Globo, sobre que el ministro de Salud sería reemplazado. Los asistentes de Mandetta, incluso, limpiaron los cajones, e intentaron seguir al ministro en caso de renuncia. 
Bolsonaro convocó una reunión con todos los ministros. Mandetta participó y, nuevamente, se habría enfrentado con Jair, repitiendo casi un mantra de los últimos días: “el médico no abandona a su paciente”, dejando en claro que no pediría irse, y que esto sería una carga que Bolsonaro tendría que asumir.
Bolsonaro, en ese momento, se dio cuenta que Mandetta estaba utilizando su puesto en el gabinete para hacer política, en vez de seguir las órdenes de su Presidente, pero gracias a la influencia de los medios su despido iba a ser una bomba, por lo que decidió no hacerlo. Pero Bolsonaro se habría irritado, una vez más, cuando Mandetta dio una conferencia de prensa a los pocos días, para anunciar a la prensa que todavía estaba en el cargo. El ministro de Salud también dijo que se iba a negar a aprobar un protocolo de hidroxicloroquina para el tratamiento del nuevo coronavirus, medicamento anti-viral que está probando su eficacia en EE.UU., Corea del Sur y Japón.

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Este fuerte cruce frente a las cámaras llevó a una tregua, que se concretó el 8 de abril después de una reunión privada entre el Presidente y el ministro en el Palacio de Planalto. Mandetta, de hecho, aseguró que “el líder de este equipo aquí es el Presidente Jair Messias Bolsonaro”, luego de esta reunión.

Sin embargo, el domingo 12 de abril, Mandetta cometió un error que le costaría finalmente el cargo. Para la Red Globo, en el programa Fantástico, Mandetta criticó el comportamiento de las personas que han estado violando el aislamiento social. “Cuando ves gente entrando en una panadería, supermercado, haciendo fila, haciendo un picnic, esto es claramente lo incorrecto”, dijo el ministro.
La entrevista tuvo malas repercusiones en el ala militar del gobierno que apoya las decisiones de salvaguardar la economía de Bolsonaro y, además, su modo de hablar, relajado, en un medio que representa la más fuerte oposición al gobierno, fue repudiado por los votantes de Bolsonaro, y el ministro perdió entonces el apoyo de la gente. En los días siguientes, el propio Mandetta reconoció que cometió un error estratégico al “reavivar el fuego” y su permanencia en la cartera ya era insostenible.

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Bolsonaro no asistirá a la toma de posesión de Boric en Chile: “Miren quiénes van a asistir… Yo no lo haré”

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Se especula con la presencia de Maduro, Ortega, Evo Morales y Rafael Correa, además de su contrincante, Lula da Silva.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro, dijo este miércoles que no asistirá al cambio de mando el 11 de marzo, donde asumirá el marxista Gabriel Boric como nuevo Presidente de Chile.

“No voy a entrar en detalles porque no quiero crear problemas en las relaciones exteriores, pero ¿quién asistirá a la toma de posesión del nuevo presidente de Chile? Yo no lo haré”, dijo el derechista durante una entrevista radial.

Las palabras de Bolsonaro vienen en referencia al anuncio de múltiples dictadores y ex dictadores comunistas de la región que anunciaron que podrían asistir al evento, como Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega y Nicolás Maduro.

Cabe recordar que Bolsonaro fue el último presidente en la región en saludar a Boric tras su triunfo en la segunda vuelta sobre José Antonio Kast, cuatro días después, y con un mensaje exclusivamente protocolar.

En esa instancia, el mandatario brasileño dijo que “prácticamente la mitad de la población se abstuvo y con la otra mitad que fue a votar dio el 55% por el tal Boric y un 45% por Kast“.

Bolsonaro ha dicho en múltiples oportunidades que ve como un peligro para la región la llegada del líder del Frente Amplio al poder en Chile, y que su llegada solo traerá inestabilidad a Sudamérica.

Ante esto, Boric comentó que “no voy a tener declaraciones destempladas, creo que en políticas de Estado y relaciones exteriores hay que ser un poco más cuidadosos. Claramente somos muy distintos”.

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Eduardo Bolsonaro con Tucker sobre Estados Unidos: “Tienen alcaldes marxistas que usan la pandemia para imponer su control”

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El hijo del presidente de Brasil tachó a Bill de Blasio de “marxista” en el programa de Tucker Carlson después de que el alcalde le dijera que no fuera a la ONU porque no estaba vacunado y afirma que los izquierdistas “quieren controlar todo”.

El diputado Eduardo Bolsonaro dio una entrevista para el programa más visto de la TV estadounidense, con el conductor conservador Tucker Carlson el pasado miércoles a la noche.

En Tucker Tonight, el brasileño criticó al alcalde “marxista” de Nueva York, Bill de Blasio, por obligar a su padre no vacunado a comer pizza en una calle de Manhattan mientras estaba en la ciudad para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El hijo del presidente Jair Bolsonaro, de 37 años, dijo a Fox News que el pasaporte de vacunación del demócrata De Blasio era una táctica deliberada para imponer el “control” sobre la población y gobernar como un dictador.

Desde hace algunas semanas, y en directa contradicción con la Constitución Nacional, el gobierno obliga a los neoyorquinos a mostrar prueba de vacunación para comer adentro en restaurantes, beber en bares, ir a clubes nocturnos y usar gimnasios, así como otras comodidades.

Eduardo comparó a De Blasio con el fallecido dictador venezolano Hugo Chávez, y advirtió que si otros líderes estadounidenses adoptaran las políticas del alcalde neoyorquino, Estados Unidos descendería a la larga en un caos similar al de Venezuela bajo el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro.

“Tengo un consejo para el pueblo estadounidense”, dijo Eduardo en el programa. “No creas que Venezuela es algo que esté muy lejos de ti”.

“Si les dijeras a los venezolanos durante la década de los noventa que el país se convertiría en una dictadura socialista, nadie te hubiera tomado en serio”.

De Blasio respondió en Twitter, diciendo que no lamentaba su decisión de obligar a Jair a seguir la política autoritaria de su Estado, e instó al presidente a vacunarse en los numerosos centros de vacunación de la ciudad de Nueva York. Jair ya tuvo COVID-19 y tiene los anticuerpos contra el coronavirus.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, respondió al presidente brasileño Jair Bolsonaro y a su hijo

En la entrevista con Tucker, Eduardo continuó. “Quieren controlarlo todo. Sé que De Blasio es marxista y sigue mucho de lo que dice Antonio Gramsci”, aseguró, en referencia al filósofo y político marxista italiano que fundó el Partido Comunista de Italia, y que argumentaba que el comunismo en Occidente debía infiltrar las instituciones para llegar al poder, principalmente la academia y los gobiernos locales.

Eduardo continuó: “Para ellos, todo es política e ideología. No me importa mucho lo que él piensa, no pierdo el tiempo escuchándolo”. Durante su aparición en Fox News, Eduardo advirtió que las políticas de De Blasio se estaban adoptando en ciudades de todo Estados Unidos.

A su vez, dijo que los brasileños estaban decepcionados porque veían a Estados Unidos como un país que promovía “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”, como se indica en la Declaración de Independencia, pero que “hoy en día, parece que algunos políticos se han olvidado de eso”.

“Tenemos miedo de lo que está sucediendo en Estados Unidos”, aseguró.

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Sin el filtro de los grandes medios, Bolsonaro sorprende al mundo con su discurso en favor de la libertad y el capitalismo

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Por primera vez en su mandato, Bolsonaro pudo dar un discurso ante las potencias del mundo en la 76° Asamblea de la ONU sin el filtro de los medios, que rápidamente se viralizó por su contundencia y transparencia.

El presidente Jair Bolsonaro habló en la apertura de la 76° Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) realizada este martes 21, donde expuso las falsas narrativas creadas por los grandes medios de comunicación en relación a su gobierno y afirmó que Brasil ha cambiado porque tienen “un presidente que cree en Dios, respeta la Constitución y a sus fuerzas armadas, valora la familia y debe lealtad a su pueblo”.

Por primera vez desde que empezó la pandemia, las palabras del mandatario brasileño pudieron llegar a todo el mundo de forma transparente sin los filtros impuestos por los grandes medios de comunicación. De hecho, fue lo primero que Bolsonaro resaltó al decir que fue al evento para mostrar un Brasil diferente a lo que se publica en los periódicos o se ve en la televisión”.

El líder de derecha hizo hincapié en diferenciarse del gobierno anterior encabezado por el ex presidiario Lula da Silva (PT) y por Dilma Rouseff (PT), al recordar los casos de corrupción, el quiebre de las empresas estatales y el financiamiento de obras en los países comunistas. Según Bolsonaro, Brasil estaba “al borde del socialismo” pero que ahora “todo eso ha cambiado”. 

En dos años y medio, a través de una gestión honesta y comprometida, el país superó las expectativas. La actual gestión se caracterizó por eliminar y reducir los impuestos, ampliar el sector privado, invertir pesado en la infraestructura, y traer inversiones al país. Para el mandatario, Brasil tiene “todo lo que buscan los inversores: un gran mercado de consumidores, excelentes activos, una tradición de respeto por los contratos y confianza en nuestro gobierno”.

Brasil no solo se destacó en el escenario económico si no también en el ambiental, algo muy importante para los estándares mundiales hoy en día en materia de desarrollo sostenible. Rompiendo con las narrativas falaces de jefes de Estados, artistas, influencers y activistas, sobre la preservación de sus selvas y mares; Bolsonaro recordó que el país hoy tiene la legislación ambiental más completa del mundo, una agricultura moderna y sostenible, energía proveniente de fuentes renovables e industrias de bajas emisiones. 

Respecto de la Amazonia, el “84% de la selva está intacta y alberga la mayor biodiversidad del planeta”. Solo en el mes de agosto hubo una reducción del 32% en la deforestación, en comparación con agosto del año anterior”.

“¿Qué país del mundo tiene una política de preservación ambiental como la nuestra? Están invitados a visitar el Amazonas”, enfatizó Bolsonaro.

La preservación de las reservas indígenas, las misiones de paz de la ONU en las cuales Brasil ha participado, la situación en la frontera con Venezuela provocada por “dictadura bolivariana”, el atentado del 11 de septiembre y el regreso de Brasil al Consejo de Seguridad de la ONU, fueron algunos de los temas que también estuvieron presentes en su discurso. Sin embargo, el tema de la pandemia y el de las libertades individuales ganaron un lugar de destaque. 

Bolsonaro responsabilizó a los alcaldes y a los gobernadores de Brasil por violar los derechos civiles con el encierro obligatorio, lo que hizo que muchas familias perdieran sus ingresos. A pesar de todo, Brasil, a través del gobierno nacional, brindó una “ayuda económica emergencial de US $800 a 68 millones de personas”, logró que hoy más del 90% de la población adulta esté vacunada al menos con la primera dosis y cerró el año 2020 con más empleos formales que en diciembre de 2019, el único país del mundo además de China en lograr algo así.

“Solo en los primeros 7 meses de este año, creamos aproximadamente 1.800.000 nuevos puestos de trabajo”, resaltó el jefe de Estado.

Más allá de posicionarse entre los países que más vacunaron en todo el mundo, Bolsonaro destacó que defiende las libertades individuales, la autonomía de los médicos para indicar los tratamientos y rechaza el pasaporte sanitario. 

El líder de derecha finalizó su discurso recordando la manifestación del día 7, considerada como la más grande en la historia del país, en la cual millones de brasileños salieron a las calles para pedir por libertad, luchar contra la censura y las prisiones arbitrarias por parte de la Corte Suprema, y en apoyo al presidente Bolsonaro.

Las palabras del mandatario fueron como un balde agua fría para todos los que venían ocultando la verdad sobre su gobierno e hizo con que su nombre alcanzara el segundo puesto mundial en las búsquedas de Google. 

Críticas 

A partir del día en que Bolsonaro asumió la presidencia, el mandatario tuvo que aprender a lidiar con los ataques diarios por parte de los medios nacionales e internacionales. Su ida a Nueva York para discursar frente a la ONU no fue una excepción. 

Desde el primer día, el presidente brasileño fue criticado por no estar vacunado. El propio alcalde de New York, Bill de Blasio, dijo que si Bolsonaro no se daba la vacuna, no debería ni venir a la Ciudad, ya que todos deberían estar vacunados. 

A la noche, se viralizó en redes una foto de Bolsonaro cenando pizza en las calles de Manhattan. Los medios utilizaron la imagen para burlarse del mandatario quien supuestamente fue obligado a comer fuera del local por no estar vacunado. Fuentes oficiales confirmaron a La Derecha Diario, que la información no es verídica y había sido el presidente el que eligió comer la pizza de ese local en la calle. 

En la puerta del hotel donde el mandatario estaba hospedado, los medios prefirieron transmitir la pequeña manifestación en contra de Bolsonaro, compuesta por unos diez participantes, y ocultar la masiva manifestación que se realizó a favor del jefe de Estado.

El canal de extrema izquierda, TV Globo, también acusó a Bolsonaro de haber hecho un discurso “agresivo”, de haber “mentido” sobre la cantidad de participantes de la marcha del día 7 de septiembre y de haber “defendido” el uso de medicamentos no eficaces contra el Covid-19. Todas acusaciones que hasta el momento carecen de fundamentos que identifiquen su veracidad a través de documentos y/o estudios oficiales.


Por María Laura Assis, para La Derecha Diario.

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