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África

Renuncia el Primer Ministro de Túnez en medio de una gran crisis política

La guerra en el país vecino Libia, casos de corrupción y una crisis económica incipiente han dividido a la coalición gobernante y disparado la renuncia del Primer Ministro Elyes Fakhfakh, que se va en medio de fuertes protestas sociales y sindicales.

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El pasado jueves 15 de julio el Primer Ministro tunecino Elyes Fakhfakh presentó su renuncia después de estar en funciones tan solo 4 meses. Fakhfakh había asumido el rol de mandatario el 27 de febrero de este año luego de conformar un gobierno de coalición en una gran alianza con partidos de centro-izquierda, centro y centro-derecha. 

Durante sus escasos meses como Jefe de Gobierno, Fakhfakh no pudo hacerle frente a la crisis política, económica y social que desde hace años padece el país gracias a la inestabilidad, escándalos de corrupción y conflictos entre los distintos partidos políticos.

El Palacio Bardo, cámara única de la Asamblea de Representantes de Túnez.

Entre los partidos políticos que apoyaban al Primer Ministro se encontraba Ennhahda, de corte islámico conservador (posee el 24% de los escaños en la cámara legislativa). Ennhahda anunció el pasado lunes su salida de la coalición de gobierno y pidió un “impeachment” contra el premier Fakhfakh por hechos de corrupción.

Estas acusaciones vienen justificadas en que poco antes de la salida del gobierno, un miembro independiente del parlamento publicó varios documentos que indican que las compañías en donde el Primer Ministro posee acciones habían ganado acuerdos por valor de 14 millones de dólares con el Estado, aunque Fakhfakh desestimó estás acusaciones horas más tarde.

El parlamento también está dividido por las diferentes opiniones con respecto a la guerra civico-militar en Libia, en dónde el partido político Ennhahda ha dado su respaldo total al bando del Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN) ayudado por Turquía, chocando directamente contra el Partido Libre Destouriano, que apoya la neutralidad y la no-intervención de Túnez en el conflicto del país vecino. 

Parlamentarios tunecinos discuten ferozmente sus opiniones sobre la situación en Libia en el Parlamento.

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Estos conflictos internos hicieron que Fakhfakh decida dimitir a su cargo de Primer Ministro, a petición del presidente y Jefe de Estado Kais Said. Siguiendo la Constitución, el presidente tiene una semana para designar un sustituto que debe lograr el apoyo de la mayoría del parlamento.

Con la profundización de la crisis política y económica vigente, la situación en Túnez ha empeorado bastante y está semana estallaron huelgas sindicales al sur del país africano convocadas para cortar la producción de petróleo.

Estas decisiones gremiales, junto a una profunda grieta que empieza a suscitarse en el país, que parecía cerrada con el triunfo de Fakhfakh, han puesto al país al borde del colapso social y económico.

Elyes Fakhfakh (a la izquierda) saluda al Presidente de la República Kais Said.

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Túnez

El presidente Saied asume todos los poderes de Túnez y se ratifica como dictador

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Kais Saied, presidente devenido en dictador, ratificó su nuevo régimen autócrata y asumió todos los poderes del país. A pesar de su totalitarismo, más del 70% de la población le manifestó su apoyo en las últimas encuestas.

El Presidente de la República electo democráticamente, protagonista del golpe de Estado del 25 de julio y hoy ratificado como dictador, Kais Saied, anunció un plan de transición hacia su nuevo régimen totalitario en el que se extienden las medidas excepcionales y se forma un gobierno provisional.

A su vez, en las mismas declaraciones hechas por cadena nacional, Saied anunció enmiendas constitucionales y la evocación del Decreto 117 para suspender gran parte de la Constitución de Túnez.

Con este nuevo Decreto, el mandatario que había ingresado a la política como un candidato apartidario e independiente establece un nuevo orden constitucional, en el que asume todos los poderes del gobierno, incluyendo los legislativos, mientras el parlamento continúa suspendido.

Además, con este decreto se confirma que de la Constitución de 2014 solo se respetarán los principios generales y los derechos fundamentales, eliminando “provisoriamente” todos los demás artículos y estableciendo que los textos presidenciales no pueden ser objeto de nulidad, suprimiendo así a la Autoridad para la Revisión de la Constitución.

Hasta el momento, los partidos opositores denunciaron el golpe y advirtieron a la comunidad internacional el rumbo autoritario del oficialismo.

Sin embargo, la crítica más importante llegó del lado del lado de la Unión General de Trabajadores de Túnez, el sindicato más grande del país, que anunció su rechazo al nuevo régimen de gobierno, y aseguran estar decepcionados al no haber sido consultados por Saied antes de tomar la decisión de emitir el Decreto 117.

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Guinea

Los militares golpistas de Guinea giran el país a la derecha y se alían al ex primer ministro liberal Diallo

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Cellou Dalein Diallo, el ex mandatario y principal líder opositor al depuesto gobierno socialista, se juntó con los militares golpistas de Guinea y proclamó una alianza contra la izquierda.

El golpe de Estado cívico-militar en Guinea empieza a dar los primeros indicios de qué tipo de políticas pregonará para sacar al país de la profunda crisis institucional, política, social y económica que enfrenta.

Luego de algunas dudas de para qué lado iría el nuevo gobierno de facto de Mamady Doumbouya, esta semana el principal líder de la oposición guineana, el liberal Cellou Dalein Diallo, anunció su apoyo al golpe de Estado y afirmó que estará trabajando junto a ellos para sacar al país de la ruina.

Diallo aseguró que se realizó un “acto histórico que completa la lucha” contra los sectores socialistas que querían reformar la Constitución, al deponer al autoritario y corrupto presidente de izquierda Alpha Condé.

El economista Cellou Dalein Diallo fue primer ministro de Guinea entre 2004 y 2006 con su partido, Unión de las Fuerzas Democráticas de Guinea, que es centrista en temas sociales pero muy liberal en lo económico, incluso pertenecientes a la Internacional Liberal.

Así, el nuevo gobierno se consolida en un fuerte viraje hacia la derecha, luego de varios años de gobiernos socialistas sin legitimidad popular donde la corrupción reinaba y se había reformado la Constitución permitiendo la reelección indefinida.

Algunas de las primeras medidas de los militares en el poder tras su asunción la semana pasada fueron la imposición de un toque de queda para aplacar protestas de seguidores del depuesto presidente Condé, la sustitución de los gobernadores socialistas por militares, el inicio de un plan de transición hacia un gobierno de unidad y la puesta en libertad de los 79 presos políticos que habían sido arrestados arbitrariamente por oponerse al anterior gobierno socialista. A su vez, el Banco Central congeló las cuentas de los funcionarios del gobierno previo, todos imputados por corrupción.

Por ahora, el régimen de Doumbouya mantiene altísimos niveles de aprobación y la gente parece defender su gobierno con celebraciones en las calles. Pero si el nuevo gobierno militar no logra superar la crisis económica y sanitaria que azota al país, además de generar una transición ordenada hacia la democracia nuevamente, el caos solo volverá.

Guinea, a su vez, se encuentra ante un gran desafío internacional. Tanto la Unión Africana (UA) como la Comunidad de Estados del África Occidental (CEDEAO), una especie de Unión Europea en el oeste de África, suspendieron a Guinea provisoriamente de sus instituciones, cortándoles la ayuda económica que estaban recibiendo hasta el momento, como forma de presión contra el golpe.

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Marruecos

Terremoto político en Marruecos: el islamismo perdió tras 10 años en el poder y fue expulsado del gobierno

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Los islamistas perdieron el 90% de sus escaños parlamentarios, al obtener solo 12 asientos de un total de 395, tras una histórica derrota electoral.

El islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD) sufrió un histórico batacazo electoral en las elecciones legislativas del pasado 8 de septiembre, donde los analistas coinciden en que se produjo un voto de castigo de los marroquíes a los islamistas tras una década al frente del gobierno.

El líder del PJD y primer ministro del gobierno saliente, Saadedín Otmani, presentó su dimisión de la presidencia del partido, al igual que el resto de los miembros de la dirigencia, y convocaron una reunión extraordinaria de la asamblea partidaria el próximo 18 de septiembre para “evaluar las elecciones y tomar las decisiones adecuadas”.

Los islamistas perdieron el 90% de sus escaños al obtener solo 12 asientos de un total de 395, teniendo en cuenta que tenían 125 en la legislatura anterior. El PJD resultó desbancado por su socio de gobierno, el centrista Agrupación Nacional de Independientes (RNI, en sus siglas en francés), que se hizo con 97 escaños, y logró nombrar a Aziz Akhannouch como nuevo primer ministro.

Además de perder sus feudos electorales, la derrota del PJD fue tan pronunciada que ni siquiera el primer ministro saliente Otmani ha conseguido reelegir en su escaño de Rabat, histórico bastión de su partido.

En una declaración a la prensa leída por el vicesecretario del PJD, Slimane El Amrani, el partido calificó de “incomprensibles e ilógicos” los resultados porque consideran que no reflejan el verdadero mapa político del país y el peso del partido en el escenario político.

Los islamistas expresaron que la dirigencia asume la responsabilidad “en la gestión de esta etapa” y volvieron a insistir sobre irregularidades denunciadas ayer, como la compra masiva de votos, el rechazo de las autoridades de entregarles las actas tras el cierre de las urnas o las últimas reformas electorales que quitan peso a los grandes partidos.

Nuevo gobierno liberal

Pese a las denuncias de los islamistas, los analistas coinciden en que la derrota del PJD tiene que ver con un voto de castigo expresado por los marroquíes por su mala gestión económica y social durante la pasada década y la pérdida de carisma del partido.

El nuevo primer ministro será Aziz Akhannouch, un empresario secular que promueve el libre mercado en la economía y una profunda reforma cultural en el aspecto social.

Akhannouch representa el “ala liberal” de los partidos marroquíes que defienden la monarquía, una combinación que deja contenta a gran parte de la población, que pide a una persona de negocios para arreglar la economía, pero rechaza los pedidos de la izquierda por abolir la figura real.

La economía se convirtió en el principal tema de Marruecos, un país que se contrajo un 6% el año pasado durante la pandemia. “El estado de ánimo general, especialmente entre los votantes indecisos y enojados, era ‘terminemos con el reinado del PJD y probemos nuestras oportunidades económicas con otros partidos bien establecidos y pro-rey como el RNI’, que está dirigido por un magnate empresarial”, dijo Mohamed Bouden, director del Centro Atlas para el Análisis de Indicadores Políticos e Institucionales, con sede en Rabat.

Aziz Akhannouch

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